¿Puedo publicar fotos sin permiso expreso de mis hijos?

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Publicar fotos sin permiso de mis hijos ¿correcto o incorrecto?

 

La privacidad en la red y la protección de menores son dos factores estrechamente relacionados. En este sentido, subir fotos de los hijos a Internet se ha convertido en una práctica habitual entre los padres.

 

No obstante, la mayoría de los padres tienden a publicar fotos sin permiso y, lo más importante, sin plantearse si quiera que se sea necesario preguntarle a los niños si les parece bien. Eso por eso que la exhibición de este tipo de imágenes puede ser motivo de eventuales problemas legales entre hijos y progenitores en el futuro.

 

Los menores de edad también tienen derecho a la intimidad

 

¿Por qué se insiste tanto en educar a niños y adolescentes en el uso adecuado de las redes sociales pero no se tiene en cuenta la conducta de los padres?

 

El comportamiento de los adultos puede ser tanto o más imprudente que el de un menor. Un claro ejemplo de ello es lo que está sucediendo en la actualidad con el sharenting.

 

¿Qué es el sharenting?

 

Se trata de los casos en los que los progenitores utilizan las redes sociales para dar a conocer todos los progresos de sus hijos a base de vídeos y fotografías captadas con sus dispositivos móviles.

 

Pero el sharenting (una combinación de los términos share, ‘compartir’ y parenting, ‘crianza’), es más que una moda pasajera con un nombre original. Puede constituir una vulneración de los derechos del menor y a largo plazo podría tener consecuencias legales.

 

Aunque todavía no existe jurisprudencia al respecto, los expertos estiman que en un plazo de 20 años los niños fotografiados podrían exigir responsabilidades legales a sus progenitores. Además, estarían en todo su derecho.

 

No en vano, en países como Francia, las autoridades ya han advertido de que  el nuevo marco legal  prevé multas de hasta 45.000 euros y un año de cárcel para quienes difundan imágenes de otra persona sin su permiso.

 

¿Por qué no deberías subir fotos de tus hijos a las redes sociales?

 

Antes de subir las fotos de tus hijos a Internet deberías pensar en las consecuencias. Además, tu responsabilidad como padre es la de salvaguardar la  integridad de tus hijos, y eso exige pensar también en su futuro. Además, hay que destacar que este tipo de acciones están reguladas por la Ley de Protección del Menor.

 

Utilizar una imagen de otra persona sin su consentimiento vulnera su derecho a la intimidad. También los menores de edad, incluso siendo tus hijos, ostentan este derecho. Por tanto, estarían en posición de reclamarlo en un futuro si no están conformes con que su vida haya sido expuesta en Internet sin tener conciencia de ello.

 

Consecuencias de subir demasiadas fotos de los hijos

 

¿Es malo subir muchas fotos de los hijos a Internet? Aparte de las cuestiones legales y los temas de seguridad infantil (identificación, acoso escolar, geolocalización…), están los factores psicológicos.

 

Los expertos en la materia insisten en la impotencia y la frustración que provoca en niños a partir de los 8 años el hecho de que sus padres ya le hayan “fabricado una identidad” sin haber sido consultados. En este sentido, las consecuencias de subir muchas fotos de nuestros hijos a redes sociales pueden ser:

 

  • Generar una crisis en los valores de identidad que coartan la autonomía del menor.
  • Instigar conflictos familiares entre padres e hijos o entre los propios progenitores.
  • Alcanzar repercusión pública y mediática (imágenes y vídeos que acaban volviéndose virales).
  • Afectar en el futuro a la vida social o profesional de los menores implicados.

 

Una cuestión de respeto y cariño



Aunque es comprensible que los padres estén orgullosos de sus hijos y deseen compartir sus hitos, es importante actuar con prudencia y sentido común. Tal vez, los mejores momentos de tu vida deberían estar reservados a una audiencia mucho más limitada. Así no perderán valor y no tropezarán con la banalidad de la sobreexposición mediática.

 

Y, en cualquier caso, ya no se trata de si tenemos el consentimiento de nuestros hijos o no. Es también una cuestión de respeto.

 

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