La seguridad “hazlo tú mismo” y por qué no aplicarlo en tu negocio

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Por qué la filosofía de ‘hazlo tú mismo’ no funciona con la seguridad de tu negocio

 

Las redes sociales han contribuido a afianzar la creencia de que no hay nada que no podamos hacer por nosotros mismos si disponemos de un buen tutorial. Desde construir una estantería hasta reparar nuestro teléfono móvil. Los vídeos explicativos a cargo de supuestos expertos anónimos están a la orden del día. Si habías considerado aplicar la filosofía del “do it yourself” o “hazlo tú mismo” para mejorar la seguridad de tu negocio, te recomendamos que leas detenidamente el siguiente análisis.

 

¿Qué es el DIY?

 

DIY son las siglas de “do it yourself”. El concepto de origen anglosajón que nos anima a hacernos cargo de la creación de todo tipo de soluciones para el hogar o la empresa. Inicialmente, la expresión aludía a la posibilidad de construir objetos de manera totalmente manual. Sin necesidad de contar con conocimientos técnicos.

 

En un sentido más amplio, la idea también encerraba la lección de que muchas necesidades materiales podían solucionarse sin recurrir al consumo, con todo lo que ello suponía (gastos, contaminación…). Así, el DIY se convirtió en una práctica asociada al movimiento altermundista.

 

El Hazlo tú mismo aplicado a la pyme

 

¿Es posible construir sistemas de seguridad caseros y efectivos? Caseros, desde luego. Efectivos, quizá no tanto. Las soluciones domésticas en materia de seguridad se caracterizan por su discreto alcance. Por norma general, nos encontramos con mecanismos simples y funciones encaminadas a disuadir a los atacantes (simulando sistemas más sofisticados). De este modo, el usuario no desea realizar una inversión fuerte en seguridad. Sin embargo, intenta dar la sensación de que el establecimiento está debidamente protegido.

 

Al margen de las soluciones concebidas como manualidades, otros propietarios de pymes sí que adquieren medidas de protección avanzadas. No obstante, son ellos mismos quienes las instalan. Así, el usuario puede adquirir una serie de cámaras IP e instalarlas en distintos puntos del negocio. Este paso no es excesivamente difícil pero la complejidad llega cuando hay que establecer una conexión entre las cámaras y nuestro teléfono móvil (u otras terminales). Otro tanto puede decirse de las alarmas conectadas con sensores de movimiento.

 

¿Es aconsejable aplicar el “Do it yourself” en la seguridad de las empresas?

 

La motivación que lleva a los usuarios a prescindir de servicios de seguridad profesionales es el ahorro económico. Este objetivo puede considerarse ya que el desembolso que efectúan es menor. Eso sí, es posible que los sistemas de seguridad instalados no cumplan sus funciones debidamente. Esto permite que sean neutralizados con facilidad por los asaltantes. Aparte, puede que no hayan sido instalados siguiendo los mejores criterios. Si esto es así, el ahorro se esfuma por completo.

 

Por otro lado, las medidas de protección instaladas al margen de las empresas especializadas no están vinculadas con ningún servicio de alerta y asistencia. Consecuentemente, la efectividad de una alarma que no emite señal alguna a la Policía es, cuanto menos, discutible.

 

Conclusión: lo barato sale caro

 

La seguridad de una empresa está directamente vinculada a la estabilidad financiera de familias enteras. Es por ello que la protección del negocio es imprescindible para una vida segura. Lo barato puede acabar saliendo muy caro. No olvidemos que la amplia variedad de servicios que ofrecen las empresas especializadas en seguridad permite contratar soluciones acordes con diferentes presupuestos.

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