Cómo actuar frente a un golpe de calor o una insolación


El verano ha llegado para quedarse y así lo demuestran las cifras de los termómetros que, en la mayoría de los lugares, sobrepasan los treinta grados. Con el buen tiempo apetecen actividades al aire libre, lo que al fin y al cabo se traduce en una mayor exposición al sol y a las altas temperaturas, por lo que es realmente importante estar preparados para saber cómo actuar frente a un golpe de calor o una insolación.

Resulta esencial conocer cuáles son los síntomas para que podamos actuar cuanto antes y así nuestra recuperación sea mucho más rápida. Entre los más comunes, están el dolor de cabeza, los mareos, la desorientación, náuseas o una subida excesiva de la temperatura corporal.

En esta primera fase, tanto de una insolación como de un golpe de calor, resulta esencial la rapidez a la hora de actuar. La persona afectada debe ser llevada a un lugar fresco y con sombra. Hemos de sentarla, con la cabeza un poco elevada, para que pueda respirar bien. También es imprescindible que beba agua fresca, pero a pequeños sorbos, para recuperar la hidratación y ayudar a bajar la temperatura del cuerpo. Además, es aconsejable colocarle paños húmedos en la frente, la nuca y las muñecas.

Si estamos en la playa o la piscina debemos avisar a los socorristas lo antes posible, y, en cualquier caso, en cuanto la persona mejore un poco, es recomendable llevarle al médico para que comprueben su estado y evolución en las siguientes horas.

En cualquier caso, la mejor manera para evitar los efectos del sol y el calor es la prevención. Por ello, además de procurar estar a la sombra en las horas punta, no debemos olvidar el protector solar, sombrero o gafas. También es clave que durante todo el verano bebamos agua frecuentemente, especialmente los niños y ancianos.

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