Detectar el bullying: Señales que todos los padres deberían saber

Qué es el bullying

 

El bullying es una forma de acoso en la que los compañeros de un alumno le someten a vejaciones, insultos, etc. También se le conoce como acoso escolar. En este sentido, el acoso puede presentarse en cualquier etapa, ya sea primaria, secundaria o bachillerato. Como padres y madres, una de las mayores prioridades de la vida es la seguridad. Nada iguala la tranquilidad de saber que nuestros hijos caminan por el mundo creciendo con libertad, alegría y entusiasmo. Sin embargo, cada vez es más difícil tener el control de todas las situaciones que rodean a nuestros hijos. Por eso, una de los escenarios más alarmantes es el de identificar la posible existencia de bullying. Así pues, os traemos consejos para padres y madres, para que podáis detectar y determinar qué hacer ante el acoso escolar lo antes posible.

 

Cómo identificar las consecuencias del acoso escolar para solucionarlo

 

Los daños físicos y emocionales que genera el bullying son, sin duda, terribles. Por ese motivo conviene saber cómo afectan a nuestros hijos y cómo responden ellos ante estas situaciones. Así pues, los principales efectos y señales del bullying en los niños son:

 

No quiere ir al colegio

Este punto no trata de la pereza que podemos experimentar los domingos ante la vuelta a las tareas cotidianas. Se trata, más bien, de un rechazo continuado, seguido de posibles cambios de conducta.

Las señales: frases como: “odio ir al colegio”; “mis compañeros son idiotas”; “no me gusta nada de lo que hacemos en el colegio”.

 

No quiere salir de casa

La alarma ante esta situación dependerá, en buena medida, del carácter de nuestros hijos, aunque es bueno que permanezcamos atentos a detalles inusuales.

Las señales: ¿Recibe invitaciones a cumpleaños o no?, ¿se despide de compañeros al salir del colegio?, ¿muestra interés por salir a la calle, al parque o por hacer actividades extraescolares? Si la respuesta es que no, puede que sea uno de muchos casos de bullying.

 

Pierde objetos o se le rompen

Esta es una de las señales más frecuentes en el acoso escolar. Suele ir acompañada de excusas y mucho nerviosismo, sobre todo en casa, por perder o romper cosas en caso accidental.

Las señales: El robo del móvil (si ya lo tienen); robo de libros; el deterioro significativo de cualquier otro tipo de objetos (como gafas, mochila o incluso ropa).

 

Descenso del rendimiento académico

Si un hijo sufre un cambio progresivo de este tipo, debemos identificar el porqué. En caso de bullying hay detalles como los siguientes.

Las señales: Que el descenso en el rendimiento académico vaya acompañado de un bajo estado de ánimo, irritabilidad constante, pérdida de apetito o, por el contrario, un deseo desmedido por comer.

 

Se enferma y/o no puede dormir bien

Es una señal que puede despistar a muchos, pero es importante saber que el bienestar psicológico también afecta a la salud.

Las señales: sufre pesadillas de forma frecuente, muestra nervios sin razón aparente, tiene episodios de fiebre o extrañas marcas en el cuerpo.

 

Tipos de acoso escolar

 

Para saber qué hacer en caso de bullying, también hay que saber diferenciar las formas en las que se presenta. Es muy importante tener en cuenta que no importa el grado en el que se presente el acoso. Aunque algunos casos parezcan completamente inocuos, la verdad es que el daño psicológico puede ser muy grave. Esto se debe al nivel de frustraciones, miedos, preocupaciones y estrés que genera el bullying. Algo tan pequeño como una mofa en realidad tiene un trasfondo complejo: el niño se siente rechazado y puesto en ridículo por sus compañeros cuando, en realidad, todo lo que él quiere es encajar y pasarlo bien con sus amigos.

 

Social

Se da cuando la intención de un “bully”, o acosador, es conseguir que la víctima quede aislada. Las prácticas pueden ir desde ignorar completamente al niño hasta expulsarlo abiertamente de su entorno.

 

Físico

Este es el más común. Puede ser algo tan simple como una colleja o llegar a niveles más peligrosos. Incluye casos como el robo de cosas o las palizas. Además, es más típico entre los chicos.

 

Verbal

Este acoso se centra en la discriminación. Poner motes, inventar rumores, hacer burlas o insultar abiertamente son algunos ejemplos.

 

Cyberbullying

Las redes sociales dan lugar a escenarios muy peligrosos. El más común es subir un video o una foto sin consentimiento. No obstante, también pueden darse aluviones de comentarios negativos por parte de un grupo hacia un individuo para humillarlo. Uno de los casos más preocupantes se da cuando el acosador amenaza a la víctima. Lo suele hacer de manera anónima y a cambio pide ciertas demandas cómo imágenes íntimas.

 

Sexual

Puede darse de dos formas. Por un lado, cuando existe un acoso, ya sea verbal o físico, con marcada tendencia sexual. Pueden ser comentarios sobre el físico, tocamientos no permitidos por la víctima o casos más graves. Por otro lado, también se determina bullying sexual cuando se cuestiona la preferencia sexual de un individuo y se le penaliza social, verbal y físicamente por ello.

 

Bullying psicológico

Es importante remarcar que todo tipo de bullying conlleva graves daños psicológicos. No obstante, hay ciertas acciones que incluyen varios de los tipos ya mencionados. Así pues, conductas como el chantaje, amenazar a la víctima,  manipularla o perseguirla se catalogan como acoso psicológico. Esto se debe a la complejidad y trasfondo que conlleva cada situación.

 

Acabar con el bullying

 

Muchas de las señales del acoso escolar se pueden identificar a simple vista por cualquier padre o madre. Una vez identificado un caso de bullying, también es fácil determinar el tipo del que se trata. No obstante, lo difícil llega a la hora de intervenir.

 

Todo empieza teniendo una buena y sana comunicación con nuestros hijos. Su seguridad no depende de saber absolutamente todos los detalles de lo que hacen o con quién se relacionan, sino el educarles en la confianza y en la asertividad. Ello incluye enseñarles a pedir ayuda cuando algo no vaya bien.

 

También hay que tener una buena relación con los profesores de nuestros hijos y acudir periódicamente al centro escolar para que nos conozcan. Así, en caso de necesitar ayuda, esta se prestará con más facilidad. En casos dónde se confirma la existencia de bullying, hay que buscar el consejo y apoyo del orientador y del psicólogo del centro. Hacer algo radical como cambiar al niño de escuela debe ser siempre el último recurso. En cualquier caso, cada situación es diferente, hay que estar alerta y estudiar todo lo que sucede para actuar con mayor acierto. Por eso lo más importante es permanecer atentos a cualquier tipo de señal. Acabar con el acoso escolar es una tarea pendiente que afecta a todos.

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